02 octubre 2006

Los tibicos milagrosos

En México el consumo de tibicos (u Hongo Chino) es muy popular, su uso va desde la preparación de bebidas refrescantes (tepache) hasta usos medicinales. Existe la creencia de que la madre Teresa de Calcuta era una gran promotora de su consumo y que ella los trajo a México, aunque no existe prueba de ello. También se dice que proceden del Tibet (de ahí el nombre de tibicos). Los tibicos son en realidad una asociación simbiótica de levadura y bacteria que se conoce desde hace mucho tiempo.

Esta asociación puede producirse en las excreciones de los cladodios de nopales, y esta asociación no está formada exactamente del mismo modo, puede tener una combinación de cualquiera de las siguientes bacterias Lactobacillus, Streptococcus, Pediococcus y Leuconostoc con cualquiera de las siguientes levaduras Saccharomyces, Candida, Kloeckera.

La bacteria aporta un lugar para protección y la levadura aporta componentes esenciales que no puede producir la bacteria. La bacteria genera una microbioglea, que es un polímero gelatinoso hecho principalmente de dextrana, que es lo que vemos flotando o sea un tibico.
Su cultivo es realmente fácil, únicamente hay que poner una pequeña masa de tibicos en agua con piloncillo. Aunque se puede hacer con diferentes azúcares, el piloncillo, es el que mejores resultados presenta (78.8 g de biomasa/100 ml de agua, con 50 gr de piloncillo a 29 oC por 72 horas), aunque la mayor productividad de biomasa (1.9 g/hora) se obtiene en el mismo medio a las 24 horas de incubación a 29 oC. El segundo mejor sustrato es la melaza, y aunque con ella se produce menos biomasa, es más barato producir 1 g de tibicos utilizando melaza en lugar de piloncillo, cuando se calcula el costo de producción.
Los productos principales de la fermentación son alcohol, ácido láctico y bióxido de carbono.
Cuando se busca información sobre estos organismos en la Internet, se pueden encontrar 685 referencias en Google a páginas usando la palabra tibicos, casi todas ellas hablando de sus propiedades curativas, por ejemplo, la página http://www.enplenitud.com/nota.asp?articuloid=4966 dice “propiedades medicinales de los hongos tíbicos han sido confirmadas por numerosos estudios científicos en las principales universidades de Oriente y Occidente”, por desgracia, no se menciona ninguna referencia al respecto ni ninguna universidad en específico. En la dirección http://www.geocities.com/elcarambola/tibicos.html, se dice que:

1. Ayudan a fortalecer el sistema inmunológico
2. Fortalecen el sistema digestivo
3. Facilitan la digestión y eliminación de grasas
4. Ayudan contra inflamación de vientre, gastritis y colitis
5. Previenen enfermedades infecciosas bacteriológicas y virales
6. Excelentes para control de peso
7. Estimulan el flujo de energía, vigorizan

No obstante no existe manera der comprobar que lo dicho en tales páginas sea verdad. Aunque es posible que algunos de estos beneficios se deban a su efecto probiótico. Los probióticos “son microorganismos vivos, principalmente bacterias y levaduras, que son agregados como suplemento en la dieta y que afectan en forma benéfica al desarrollo de la flora microbiana en el intestino” (Fuller, 1989), aunque para que un microorganismo pueda cumplir con esta función de protección debe poseer características tales como: Ser habitante normal del intestino, reproducirse rápidamente y ser capaz de producir compuestos antimicrobianos (Pardio et al, 1994).

La protección de estos microorganismos se lleva a cabo mediante dos mecanismos; El antagonismo que impide la multiplicación de los patógenos y la producción de toxinas que impiden su acción patogénica. Este antagonismo esta dado por la competencia por los nutrientes o los sitios de adhesión. Mediante la inmunomodulación protegen al huesped de las infecciones induciendo a un aumento de la producción Inmunoglobulinas, aumento de la activación de las células mononucleares y de los linfocitos (Penna, 1982). Las bacterias ácido lácticas pueden colonizar transitoriamente el intestino y sobrevivir durante el tránsito intestinal además, por su adhesión al epitelio, modifican la respuesta inmune local del hospedero (Schiffin et al, 1997). Ha sido probado in vitro o in vivo el efecto de los probióticos en estados patológicos como diarreas, vaginitis, infecciones del tracto urinario, desordenes inmunológicos, intolerancia a la lactosa, hipercolesterolemia y alergia alimentaria (Mombelli y Gismondo, 2000; Mc Farland, 2000).

No obstante, no se ha comprobado este efecto en los tibicos, aunque es muy posible que puedan sobrevivir en el tracto digestivo gracias a la microbioglea, ya que la dextrana es muy resistente al efecto del pH (para disolverse se necesita una solución de HCl 10N; Daker, 1938).

Así, es posible que los tibicos tengan realmente un efecto sobre la salud de las personas que lo consumen gracias a la respuesta inmune, aunque seguramente no son milagrosos.

Para mayor información, puede consultar algunas de las referencias que se muestran abajo.

1.- Díaz G., J.; Díaz G., V; Ulloa, M.; Taboada, J.. (1988) Determinación de algunos parámetros para la producción doméstica de tibicos. Rev. Latinoam. Microbiol; 30(2):143-146

2.- Daker, W. D., and Stacey M. (1938) Investigation of a polysaccharide produced from sucrose by Betabacterium vermiforme (Ward-Meyer) Biochem. J. 32: 1946–1948

3.- Rubio Monroy, Maria Teresa (1991) Caracterizacion microbiologica y bioquimica de la fermentacion de tibicos en piloncillo. Tesis. Mexico.

4.- Marcott y Terres, Martha (1952) Contribución al conocimiento de las levaduras de los tibicos del arroz. Tesis. Mexico.

5.- Armijo de Vega, Carolina. (1990) Estudio de algunos paramentros en la produccion casera de tibicos y su relacion a la microbiota y productos de fermentación. Tesis. Mexico.

6.- Estrada Cuellar, Laura Aurora. (1985) Estudio de las levaduras de los tibicos y de la madre del vinagre. Tesis. Mexico.

7.- Serrano Lizarraga, Laura Delia. (1986) Los tibicos, su cultivo y utilizacion potencial Tesis. Mexico.

8.- Fuller R. Probiotics in man and animal. Journal of Applied Bacteriology. 1989, 66 365-378

9.- Pardio Sedas VT y cols. Los prebióticos y su futuro. Archivos Latinoamericanos de Nutrición. 1994 vol 46 No 1 p 6-10.

10.-Penna FJ. Diarrea y probi[oticos. Simposio sobre Utilidad de los probi[oticos en el manejo de las diarreas. Revista de enfermedades infecciosas en pediatría. 1998, Vol XI, número 6, p 182.

11.- Schiffin EJ et al. Immune modulation of blood leukocytes in humans by lactic acid bacteria: criteria for strain selection. J Dairy Sci Aug 1997, 66 (2): 515S-520S

12.- Mombelli B, Gismondo MR. The use of probiotics in medical practice. Int. Antimicrob Agents 2000. 16 (4) 531-536.

13.- Mc Farland LV. Beneficial microbes. Health or hazard?. Eur Gastroenterol Hepatol 2000, 12 (10) 1069-1071.

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